Espacios verdes urbanos: La ciudad como sistema vivo
En el contexto actual, los espacios verdes urbanos son más importantes que nunca. Son más que elementos decorativos; son infraestructuras funcionales que combinan la compensación climática, la gestión del agua, la biodiversidad y la interacción social.
En el contexto del cambio climático, la escasez de suelo y la densificación social, la importancia de los espacios verdes urbanos es cada vez mayor. En lugar de ser añadidos decorativos, ahora son infraestructuras funcionales que combinan la regulación del clima, la gestión del agua, la biodiversidad y la interacción social. En este contexto, el diseño se convierte en el factor mediador entre el espacio construido y la naturaleza.
La arquitectura verde, los espacios abiertos adaptados al clima y las infraestructuras sensibles al agua siguen todos el mismo principio: la naturaleza se incorpora estructuralmente desde el principio, en lugar de añadirse. Las zonas plantadas cumplen funciones de refrigeración, almacenan y purifican el agua de lluvia, crean hábitats y conforman al mismo tiempo la identidad espacial de un lugar. Por tanto, los espacios verdes urbanos tienen un impacto a nivel ecológico, social y estético
El Parque de los Talleres de Arles es un buen ejemplo de ello. El paisaje forma parte del reposicionamiento cultural de un antiguo emplazamiento industrial, donde la vegetación se considera una infraestructura de apoyo y no un telón de fondo. Más de 80.000 plantas se unen para formar un paisaje de múltiples capas que mejora la calidad del aire y el clima local, al tiempo que da vida al emplazamiento como espacio público. El agua de lluvia se recoge, almacena y canaliza de forma controlada. La vegetación desempeña un papel fundamental en la refrigeración de la zona, la regulación ecológica del suministro de agua y el fomento de la biodiversidad. El parque revitaliza el barrio circundante y actúa como elemento de conexión entre la arquitectura, el paisaje y el público.
Otro ejemplo de la conexión entre agua, paisaje y comunidad puede verse en el parque Minde Axis de Karen, en el sur de Copenhague, diseñado por el estudio danés de arquitectura paisajista Schønherr. Este parque urbano de nuevo diseño sirve tanto de protección contra las inundaciones como de zona recreativa pública. Cuando llueve mucho, un camino de ladrillos rebajado actúa como un curso de agua temporal, dirigiendo grandes cantidades de agua a una cuenca de retención.
Sin embargo, sigue siendo plenamente utilizable a diario y puede cruzarse mediante pequeños puentes. En estrecha colaboración con la población local, se preservaron deliberadamente los usos existentes, combinando la adaptación ecológica con la continuidad social. El flujo visible del agua, las diversas plantaciones y la accesibilidad abierta dan vida a la infraestructura técnica como espacio urbano diseñado.
Even in highly densified urban contexts, existing infrastructure can open up new potential for green urban spaces. The Radbahn real-world laboratory test field in Berlin-Kreuzberg, designed by Fabulism+Nuko, has transformed an unused area beneath the nine-kilometre-long U1 subway viaduct into a covered green space for mobility and recreation. This combination of green infrastructure, sustainable mobility and social spaces creates a hybrid urban element that links ecological functions with everyday life in the city. Planted areas improve the microclimate and promote biodiversity, while the roofing provides protection and enables new uses. Design becomes a strategic tool here, transforming residual infrastructure areas into active components of urban space.
Además de los espacios verdes ajardinados, también está creciendo la importancia de la arquitectura verde. El Wonderwoods Vertical Forest de Utrecht, diseñado por Stefano Boeri Architetti en colaboración con MVSA, es un buen ejemplo de esta tendencia. Estos dos rascacielos incorporan a su estructura unos 300 árboles y más de 10.000 plantas. Los balcones verdes actúan como jardines verticales, mejorando la calidad del aire, proporcionando aislamiento acústico y creando nuevos hábitats en altura. Este enfoque lleva a la ciudad más allá, no sólo horizontalmente, sino también verticalmente, convirtiéndose la propia arquitectura en portadora de la naturaleza urbana.
En conjunto, estos proyectos demuestran que los espacios verdes urbanos deben entenderse hoy como sistemas diseñados. Combinan el rendimiento ecológico con el uso social y la calidad arquitectónica, y revelan cómo el diseño puede convertirse en la infraestructura de apoyo de una ciudad resistente al clima.